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Los pares asociados / Associated pairs

cotilleo Mi novio es alemán. Durante los primeros meses de nuestra relación lo que más temía no era que descubriese mis “pequeños defectillos cotidianos”; lo que más miedo me daba era hacerle la pregunta «Hola ¿qué tal?», porque sabía que detrás de un formalismo como ese vendría el relato detallado de toda su jornada laboral, sus pensamientos, reflexiones y malestares varios, como de corrido, sin darme la oportunidad, ni tan siquiera, de “meter una cuña”, vamos, “una chapa”. Me costó un poco hacerle comprender que en Barcelona, cuando decimos «¿Qué tal?» en realidad estamos usando una muleta que nos ayuda a predecir la comunicación,  todos esperan que contestes: «Bien / muy bien/ genial» o la tan socorrida frase «Bueno, ya ves, tirando».

Si te preguntan «¿Qué tal? » nadie espera que le cuentes tu vida (porque en verdad no están interesados en escuchar el relato de tus desventuras), y menos si no va a incluir algún cotilleo, o algún aspecto morboso de tu vida. Así que si no tienes algo emocionante que contar, te sugiero que respondas con una de las 3 opciones:

«Bien /muy bien /genial. ¿Y tú, qué tal?»

Todos quedaréis satisfechos sobre lo bien educados que estáis y además habréis practicado el uso de “los pares asociados”.

Pero si, por el contrario,  tienes algo interesante que contar, o simplemente te apetece soltarle el rollo al primero que pase, en ese caso te aconsejaría una respuesta del tipo:

«¡Uff! No veas, ni te imaginas, si yo te contara…»

Ese «si yo te contara»  actúa como el mecanismo activador del cotilla que todos llevamos dentro; nadie podrá resistirse a saber qué esconde ese «si yo te contara». Piensa que este es un país de grandes cotillas y que esa frase ha pasado de generación en generación, introduciendo los mayores cotilleos  de la historia, o sea que viene avalada empíricamente.

Por último, si lo que prefieres es el estilo solidario, y acabar en un bar arreglando el mundo, lo mejor es responder con el:

«Bueno, ya ves, tirando…Tal y como está la cosa… »

Con esta frase cualquiera se sentirá emocionalmente conectado contigo. La ambigüedad de los términos te posibilitará adaptar tu conversación a cualquiera que sea el personaje con el que te encuentres: que es tu vecino del quinto que es del PP, pues te dará la oportunidad de poner verde al gobierno; que es la estudiante del  tercero, pues te servirá para hablar del Plan de Bolonia; que es el abuelo de tu amiga, pues podréis hablar de lo mal que está la juventud… En definitiva, para cualquier ocasión, con cualquier persona, esa frase es al lenguaje como un jersey negro a tu vestuario “un fondo de armario”, vamos, que va con todo.

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My boyfriend is German. During the first spents we spent goether what I was most afraid of wasn’t that he would discover my little flaws; what I was most afraid of was asking him the question “Hi, how are you?”, because I knew in response to this conventionality I would get  a detailed report of his work day, his thoughts, reflections and troubles one after the other with no chance to get a word in edgewise. It took some time to make him understand that in Barcelona when we say ‘How are you?’ we are really just using a crutch that helps us to predict the answer. Everyone expects you to answer ‘Fine/ Just fine/ Great’ or that well-worn phrase Could be worse.

If someone asks how you are, they are not expecting you to tell them your life story (because the truth is that they’re not interested in hearing about your misfortunes) and even less so if it doesn’t include a good bit of gossip or some morbid aspect of your life. So if you don’t have anything exciting to share, I would recommend responding with one of these three options:

‘Fine/ Just fine/ Great’. And you?

Everyone will be very happy with how polite you are and you will have practiced the use of ‘associated pairs’.

Pero si, por el contrario,  tienes algo interesante que contar, o simplemente te apetece soltarle el rollo al primero que pase, en ese caso te aconsejaría una respuesta del tipo:

«¡Uff! No veas, ni te imaginas, si yo te contara…»

Ese «si yo te contara»  actúa como el mecanismo activador del cotilla que todos llevamos dentro; nadie podrá resistirse a saber qué esconde ese «si yo te contara». Piensa que este es un país de grandes cotillas y que esa frase ha pasado de generación en generación, introduciendo los mayores cotilleos  de la historia, o sea que viene avalada empíricamente.

Por último, si lo que prefieres es el estilo solidario, y acabar en un bar arreglando el mundo, lo mejor es responder con el:

«Bueno, ya ves, tirando…Tal y como está la cosa… »

Con esta frase cualquiera se sentirá emocionalmente conectado contigo. La ambigüedad de los términos te posibilitará adaptar tu conversación a cualquiera que sea el personaje con el que te encuentres: que es tu vecino del quinto que es del PP, pues te dará la oportunidad de poner verde al gobierno; que es la estudiante del  tercero, pues te servirá para hablar del Plan de Bolonia; que es el abuelo de tu amiga, pues podréis hablar de lo mal que está la juventud… En definitiva, para cualquier ocasión, con cualquier persona, esa frase es al lenguaje como un jersey negro a tu vestuario “un fondo de armario”, vamos, que va con todo.

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