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Flirting in Barcelona

piropos Flirting In Barcelona

No nos vamos a engañar, en Barcelona nos gusta que nos miren y que nos admiren, esa es la finalidad de pasear por las Ramblas, sentarse en una terraza o ir a los locales de moda…ver y ser visto.
Nos gusta que reconozcan nuestra presencia, que pasamos por la calle, que estamos en un sitio, por eso, en Barcelona es importante el contacto ocular. Nos miramos a los ojos, cruzamos la mirada con el desconocido que pasa por nuestro lado, con la persona del andén, con quien sube por la escalera mecánica mientras la nuestra baja. La mirada furtiva, esa que dura apenas un segundo y que puede fulminarnos el corazón en tiempo récord, atarnos a un lugar definitivamente, o quedarse prendada en nosotros para siempre.

Sí, es así, admitámoslo, en Barcelona somos unos coquetos. Pero como todo ritual social, hay unas normas implícitas que deben ser respetadas si no queremos liarla.
Todas las mujeres de la Barcelona del siglo XXI nos preciamos de haber superado los tiempos de sumisión masculina, trabajamos, estudiamos, somos exitosas, ganamos dinero (a veces más que los hombres) tomamos la iniciativa en el terreno sexual, somos independientes y no buscamos a un padre en nuestras parejas. Nos guiamos por la vanguardia de diseñadores nacionales e internacionales para crear nuestro look, Vittorio y Luchino para las noches de verano, Agatha Ruiz de la Prada para el material de oficina y las toallas del baño, Adolfo Domínguez para las reuniones con el jefe, Barceló para las noches de concierto…hojeadas al Vogue y Elle para saber lo que está in & out y alguna visita a los mercadillos de la ciudad para conseguir un aire un poco más personalizado….pero aún así, todas, desde la más sofisticada a la más “Choni” del polígono, todas (aunque ninguna lo confesará) nos plantearemos revisar nuestro estilismo si al pasar junto a una obra ningún obrero de la construcción nos dice un piropo.

¿¿¿¿y qué es un piropo???? Os preguntaréis los recién llegados…El piropo es la forma más castiza de comunicación entre géneros, tildada de un machismo recalcitrante, el piropo puede ser vulgar y molesto, del tipo: “niña te voy a comer hasta la etiqueta de las bragas” o elegante y gracioso, más en la línea clásica del abuelo: ¡guapa! Si la belleza matara, tú no tendrías perdón de dios,

El concepto en sí está cada vez más en desuso, no sabemos si por respeto a la igualdad entre géneros o por falta de ingenio, el caso es que sobrevive como especie en extinción especialmente en el “hábitat natural” de la construcción….¡ese grupo de albañiles bocata en ristre que a las 8 de la mañana ya están dispuestos a promover la poesía lorquiana bombardeando a toda niña que pase por su lado con un repertorio inagotable de piropos! Si es así piensas…bueno parece que hoy no voy tan mal, en caso contrario, es recomendable dar la vuelta a la manzana y volver a pasar por delante no sea que en ese momento estuviesen trabajando (vaya por dios, justo cuando paso yo con mi falda nueva).

La verdad es que el tema del “flirting” está cada vez peor, bueno, digamos que más confuso, si eres mujer y vienes de tierras latinas olvídate de encontrar aquí la galantería masculina de otras latitudes, los hombres no adulan a las mujeres como pueden hacer en Brasil o en Argentina por ejemplo (¡aunque lo piensen! más de uno prefiere que se le seque la lengua a la posibilidad de hacer el ridículo), así que no os desaniméis si pese a vuestro cuerpo escultural, vuestra mirada de gata y esa minifalda que parece un cinturón, después de 7 copas y  un dolor de pies horrible no conseguís más que alguna tímida mirada… Sin embargo, si venís del norte tal vez penséis que la actitud es demasiado invasiva porque pese a vuestro estilismo grünge que tanto os ha costado conseguir, se os “arriman” demasiado en el metro, o no dejan de miraros el escote en el supermercado.

Sea como sea, recordad que los hombres en Barcelona se han acomodado en extremo, con eso de que las mujeres nos atrevemos con todo, ellos se dejan hacer, así que se sentarán tranquilamente a ver cual de todas es la que más les gusta y luego valorarán si vale la pena el esfuerzo de intentar un acercamiento o se quedan con sus amigotes echándose unas risas, así que no dudéis en entrar en contacto visual, iniciad el juego, pero no juguéis demasiado fuerte; recordad que pese a lo que digan, en el fondo a la mayoría les sigue gustando decir que son ellos los que “conquistan”, así mientras ellos empiezan a movilizarse vosotras tendréis tiempo de decidir si además de vuestro encanto exterior también queréis poner en juego el interior ;-). Good Luck my dears

by Jolanda

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Flirting In Barcelona

Let’s not kid ourselves. In Barcelona we like being looked at and admired; that’s the real reason for a shopping spree, a stroll down the Ramblas, or a drink at an outdoor café…to see and be seen.

We like to be noticed as we go places, as we are in places; that’s why eye contact is so important in Barcelona. We make eye contact – we exchange looks with a stranger who walks by us, with the person on the platform, with someone going up the escalator as we’re going down. A furtive glance, the kind that lasts just a second and that can jump start our hearts in record time, nail us to the floor, or become a part of us forever.

Yes, that’s the way it is, might as well admit it. Here in Barcelona we are a bunch of flirts. But, like any social ritual, there are implicit rules that should be respected if we don’t want to screw it up.

Women in Barcelona in the 21st century pride themselves on having overcome the days of female submission; we work, we study, we’re successful, we earn money (sometimes more than men), we take the initiative when it comes to sex, we’re independent and we’re not looking for a father figure in our partners. We are lead by cutting edge local and internacional designers to create our own look: Vittorio y Luchino for warm summer evenings, Agatha Ruiz de la Prada for office supplies and bath towels, Adolfo Domínguez for business meetings, Barceló for an evening concert…we flip through Vogue and Elle to know what is in & out and we visit the city markets in search of that personalized touch. But, even still, all of us, from the most sophisticated to the most “Choni” of the bunch, all of us (though no one will admit it) would consider a style make-over if it didn’t attract a single flirtatious comment from a group of construction workers.

And do we consider to be a flirtatious comment???? Those of you who’ve just arrived may be wondering. These comments are the purest form of communication between the genders. Branded with seething sexism, the compliment can be vulgar and irritating, such as: “niña te voy a comer hasta la etiqueta de las bragas (girl I’m going to eat everything right down to the label on your panties)”. It can also be elegant or fun, such as the classic grandfather line: ¡Guapa! Si la belleza matara, tú no tendrías perdón de dios. (Hey beautiful! If good looks could kill, you’d be going away for life.)

This sort of comments is a dying breed. We don’t know if it’s out of respect for gender equality or for want of imagination. In any case, it survives as an endangered species in its natural habitat among construction workers. That group of builders, sandwiches at the ready, who at 8 a.m. are ready and willing to deliver lines of poetry to every girl who walks past with their inexhaustible repertoire of compliments! If it happens to you, you may think ‘Alright, I’m looking good today’. If it doesn’t, may I recommend going round the block and walking past again when you’re sure they’re looking (Come on, I’ve got my new skirt on).

The truth is that concept of “flirting” is getting worse and worse, that is, more and more confusing. If you’re a woman coming from Latin shores, forget about finding that same masculine gallantry here. Men don’t flatter women as they might do in Brazil or Argentina. (Even though they think it! Most prefer to have their tongues ripped out to making a fool of themselves). So don’t feel bad if in spite of your statuesque figure, your feline stare and that mini-skirt that looks more like a belt, after 7 drinks and horribly sore feet you don’t get more than a timid glance. But you come from up north, you might think that the attitude here is too invasive because despite the grungy look that you have worked so hard to achieve men get too close to you in the metro or can’t stop staring at your chest in the supermarket.
Whatever your case may be, remember that men in Barcelona have gotten too comfortable, which means that it ends up being the women who take most of the risks. Men just kind of take a back seat and check out the scene to see which girl they like most only then to decide whether it’s worth the effort to try to talk to her or whether they’d rather hang out with their buddies. So don’t hesitate to make eye contact, initiate play, but don’t play too hard either. Remember that, in spite of what they may say, deep down most of them like to think of themselves as regular Casanovas. So while they begin to make a move, you’ll have plenty of time to decide if besides your charming exterior, you want to put your charming interior at play as well. Good Luck my dears.

by Jolanda

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